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Cruce del Gran Cañon
en Parapente por Will Gadd |
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El
piloto de la Fuerza Aérea Red Bull,
Will Gadd se convirtió en el primer
parapentista en cruzar el Gran Cañón
- Arizona - Estados Unidos
- 2004.
Todas las corrientes térmicas que se
desprenden de la humeante pista de aterrizaje
sacuden como un juguete el avión de
500.000 libras. Ahora imagínate negociando
esos mismos vientos en un parapente y tendrás
una idea de lo qué aguantó el
piloto Will Gadd en su histórico cruce
del Gran Cañón.
“Un parapente no es nada más
que un grupo de cuerdas y tela. Es una cometa
glorificada”, dice Gadd, de 37 años,
originario de Canmore, Alberta, Canadá.
“Volar en esas condiciones requiere
un excepcional nivel de compromiso”.
Soplando fuerte
Es esa clase de compromiso y una afinidad
por volar igual a la de un pájaro lo
que le permitió a Gadd alzarse en los
libros de historia el pasado martes 7 de septiembre,
al convertirse en el primer parapentista que
cruzó el Gran Cañón en
toda la historia.
Miembro de la elite de la Fuerza Aérea
Red Bull, Gadd lanzó su parapente 15
millas al sudoeste del Valle del Gran Cañón,
Arizona, usando un sistema de carro remolque.
De allí, sin demora se lanzó
alzándose sobre corrientes termales
a una altitud de 17.900 pies. A lo largo del
recorrido, enfrentó mortales vientos
arremolinados, corrientes fuertes ascendentes
y descendentes, y temperaturas casi congelantes.
Para ganar altitud, Gadd se enganchó
en un paseo en “demonios de polvo”
de rápido movimiento, columnas espirales
poderosas de aire ascendente. Estos vientos
propulsaron ocasionalmente su parapente a
un índice de 1.500 pies por minuto.
“ Se siente como si la mano de Dios
te ha tomado por el cuello y te está
jalando hacia arriba, hacia el aire”,
se ríe con un inequívoco aire
de seriedad. "Estás en la posición
del gatito malo mientras te tiran hacia arriba,
pero es genial porque si estás yendo
hacia arriba por lo menos no vas hacia abajo,
y eso es bueno".
La zona peligrosa
En este viaje, "abajo" era de hecho
el enemigo de Gadd. El truco era subir temprano
y permanecer siempre sobre el borde del Cañón.
No solamente el área sobre el Cañón
es un espacio aéreo restringido, si
Gadd se cayera debajo del borde él
correría el riesgo de tener que estrellarse
a tierra en el Cañón de millas
de profundidad, uno de los ambientes más
duros en la tierra.
¿Cuál fue el peligro
real? "Este es el primer
viaje que he hecho donde preparé un
testamento antes de partir”, dice. “Es
probablemente lo más serio que he intentado
hacer en un parapente”.
Palabras fuertes que vienen de un hombre que
voló a través de la espina dorsal
de los Andes, de Chile a la Argentina, y el
primero en la historia en volar en parapente
a través de los Estados Unidos. Gadd
es inclusive el Campeón Nacional de
Canadá de Parapente y tiene el récord
mundial de distancia de vuelo en un parapente
(263 millas).
"Ha sido, sin duda, el vuelo más
salvaje que he tenido jamás",
dice. "El aire era muy potente y estaba
nervioso porque podría ser fatal aterrizar
un parapente en los vientos del Gran Cañón.
E incluso si sobrevivía al aterrizaje
no sabía si podría salir."
Cuidado con el viento
Gadd dice que mucho planeamiento y trabajo
en equipo contribuyó a su éxito.
En particular, su compañero de equipo
de la Fuerza Aérea Red Bull, Chris
Santacroce, le proporcionó ayuda en
el aire desde su aeroplano motorizado ultraliviano,
vigilando a Gadd y asegurándose que
no cayera en el espacio aéreo restringido.
En la tierra, el amigo de Gadd, Josh Briggs,
estuvo alerta con agua, el alimento y un equipo
técnico de escalada en caso de que
Gadd se viera forzado a hacer un aterrizaje
en el Cañón. El equipo también
pasó más que una semana monitoreando
el viento y las condiciones atmosféricas
antes del intento del vuelo histórico
de Gadd.
Después elevarse por tres horas a una
velocidad media de 30 kilómetros por
hora, Gadd terminó con éxito
su travesía estableciendo un récord
de cruce de borde-a-borde. A pesar de que
tuvo dificultad en encontrar una zona segura
para aterrizaje, lo hizo en un prado aproximadamente
a 10 millas al norte del lago Jacob, cerca
del borde norte del cañón.
Una vez a salvo en tierra, Gadd reflexionó
sobre su travesía: "Fue asombrosa,
pero no necesito hacerla otra vez", dice
riendo. "Esta es la primera vez que una
persona ha volado sobre el Gran Cañón
en parapente, ala delta o planeadores similares.
Por eso estoy muy feliz con mi logro pero
¡puedo ver porqué nadie la ha
hecho antes!".
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Fuente : Red
Bull Fotofiles - Foto :Christian Pondella
- Will Gadd |
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