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4 de Junio del 2002, pronto tendremos que regresar a Francia. Las vacaciones en Perú se están terminando. Hemos intentado, mi hermano Damien, mi amigo Jérome y yo varias cumbres en la Cordillera Blanca desde el mes de Mayo..
El clima en estos 2 meses no nos ayudo para las ascensiones previstas, pero estábamos contentos de lo que habíamos conseguido. Subimos al Vallunaraju por su arista Norte, abrimos une vía larga pasando noches en Portalege en la quebrada Cojup e intentamos la ascensión del Artesonraju. Nuestro proyecto de apertura en el Huandoy se cancelo por las condiciones no favorables.
Tras varios días en Huaraz y en Lima descansando y aprovechando de conocer más el Perú, nos quedamos una pequeña semana y por fin vemos llegar un clima más estable. Entonces tomamos la decisión de volver a intentar a subir al Artesonraju.
Para mi era la tercera vez que lo intentaba…. Pero así es la montaña, y para ganársela, no solo hay que merecerla, hay que esperar a que todo este en armonía.
Esta vez solo mi hermano y yo salimos a la ascensión. Jérome, no quiere intentar mas, ya que el mes fue largo para el. El 17 de Junio mi esposa, y mi cuñada nos llevan hasta Caráz para seguir después en combi con unos eslovacos hasta la laguna Paron.
Aclimatados, subimos en poco tiempo hasta el campamento morena, el camino lo conozco y mi motivación es muy grande. La cumbre del Artesonraju nos deja contemplarlo todo el fin de la tarde y desde ahí no se puede ver ninguna huella, no veíamos ninguna carpa en el campamento glaciar.
Mañana estaremos solos, y un gran día nos espera. Por tercera vez aquí en este campo, admirándolo como la primera vez, lo maravilloso que son las montañas. Al lado opuesto esta el Huandoy, inmenso, espectacular con sus 3 cumbres visible de desde aquí. La cumbre Oeste nos deja verla por fin después de varias semanas, ocultada por las nubes. Esta cumbre fue la que nos trajo hasta esta quebrada, le idea de subir el Artesón nos vino por la posibilidad de ver este lado de los Huandoy. Un lado salvaje y con poca ascensión. Aquí queríamos ir, pero el clima y las condiciones eran impredecibles.
Día 18 de Junio a la 1 a.m., estoy fuera de la carpa. Mi hermano a mi lado y miramos en dirección del Artesonraju. Podemos percibir la presencia de esta pirámide, es todavía de noche y todo esta oscuro, con una iluminación espectacular de las estrellas. Hoy día no teníamos derecho a la compañía de la luna. El único compañero todo el día fue el viento. Por momentos soplaba muy fuerte y nos obligo a cubrirnos con toda la ropa que teníamos.
Después de bajar esta morena inestable, llegamos rápidamente al glaciar. Subimos con la presión imposante del Artesón a nuestra Izquierda y de la Pirámide de Gracilazo a la derecha. Llegando un poco más arriba del campamento glaciar, cruzamos una carpa. No había nadie ahí, y después de observar la pared frente a nosotros, pudimos distinguir dos luces en la parte inferior de la cara Sur Este.
A mi parecer se encontraban muy a la derecha de la ruta normal. Me dije: Ya no estaremos solos, sentí un poco de desilusión.
En la misma remalla nos alistamos. Los dos escaladores que nos preceden parecen perdidos, y con el amanecer se dieron cuenta de su error y partieron por la izquierda por la ruta normal. Para mi fue lo mejor, así no teníamos a nadie delante de nosotros. Paso la remalla, y mi hermano Damien me sigue a unos 20 metros con la cuerda tensa. Después de unos 60 metros me dijo que ya no podía continuar. Ya que no sentía sus pies y que el frió estaba muy intenso y en verdad se nos congelaba todo el cuerpo. Yo tenía el lado derecho de mi cara llena de hielo y llevaba toda mi ropa puesta.
Mi hermano vino hasta donde yo me encontraba y me dejo todo el material. Me dijo: “sigue y ten cuidado. Tu puedes hacerlo solo, tu estas en muy buena condición.”
Entonces lo pensé unos segundos y mi deseo de seguir ascendiendo me gano. Así que deje bajar a mi hermano, y me concentre en esta escalada. La escalada cambio después de la decisión de Damien, de cordada unida, se transformo en solitario. El riesgo se multiplica al cuadrado. Desde ahora debía pensar por dos, analizar por dos, y motivarme solo…
En solitario he practicado varias veces en los Alpes Franceses. Pero aquí es diferente. Y esto lo tenía bien presente en mi cabeza. Llegue rápidamente a alcanzar en medio de la pared a los dos escaladores que me antecedían.
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