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En corto tiempo, junto con Coqui Gálvez,
habíamos resuelto intentar escalar
la Pared Noroeste del Huamasraju. Habiendo
coincidido en fotos y versiones sobre rutas
anteriores, dijimos: YA ESTA!… buenas
paredes, posibilidad de abrir una ruta,
Huaraz? Excelente excusa!
Buscamos el tiempo necesario para tal empresa
y pudimos experimentar la escalada en granito
andino, por las líneas de una “ruta”
que con firmeza se erguía en perfecta
vertical… un manjar de cuidado.
Obviamente, todo este proceso no fue mayor
a un mes… desde la concepción
de la idea hasta la vuelta a casa. Fueron
4 largos (largos) “La Directa Monodedo”
6b/6b+, el placer de vivir en contacto vertical
y experimentar una escalada en equipo de
gran calidad.
La ciudad de Huaraz brilla lejana la primera
noche mientras la oscuridad nos hacía
acelerar la instalación del campamento
base. Un par de Burros y un renegón
arriero nos ayudaron a llegar a dicho punto.
A comer algo y a dormir... y en mi caso:
a roncar!
No tan temprano como lo planificado, estábamos
listos para inspeccionar las posibilidades.
Cuerdas y equipo completo en el morral,
algo de comida y unos buenas decenas de
minutos para llegar a la base de la pared,
casi dos horas caminando a 4.300 msnm aproximadamente,
a “buen ritmo” fueron suficientes
(recomendamos acampar en la laguna mas próxima
a la pared, la caminata se acorta). Acercarnos
a la base de “la vía mas obvia”
nos llevo a sortear lo poco que queda del
glaciar… una pena, pero muy expuesto
si uno se resbala... Coqui a la cabeza en
el corto tramo de trepada mixta hizo que
todo pareciera más fácil (a
mis ojos al menos). Arriba de nuestras cabezas,
empezaba una fisura totalmente vertical
que a los 25 o 30 metros se ponía
“levemente” ciega.
No puede ser por otro lado!! Dijo Coqui
y “mismo” Equeko Yosemitico,
ascendía la vertical fisura que le
depararía muchos problemas para la
parte ciega y un “Run Out” extremo
hasta el primer relevo que se levantaba
a 49 metros de mi posición de seguro,
en la base de la pared. Empezando por los
micro “Friends” hasta los minúsculos
“Nuts”, en orden descendente,
iban salvando el factor psicológico
en esta parte ciega tan expuesta, que tras
superar un pequeño techo, se llegaba
al esperado descanso salvador, de esos que
uno no quiere resbalarse, con la cara pegada
en la pared y los brazos colgados recuperándonos
del miedo.
Hacia arriba a unos 12 m aproximadamente,
se veía un buen balcón donde
establecer el primer relevo; para forzar
en libre los pocos metros que quedan, nada
mejor que una buena y estratégica
“chapa” (demasiado “regalo
a la suerte” si falla el intento!)
así que los “ganchos”
empezaron a presionarse mientras Coqui colocaba
la primera y única en toda la vía.
Sentir la seguridad que brinda ese pequeño
elemento cuando tras de sí deja vuelos
de 20 metros, le devuelve el alma al cuerpo
y nos da la energía necesaria para
llegar al relevo soñado sin problemas
mayores.
El segundo Largo nos miraba pequeños
en la repisa mientras me colocaba el instrumental
según milenario orden. Diedro vertical,
recto, de cuidado, 49 metros, un largo “clásico”,
disfrute total donde la preocupación
principal es no quedarse sin empotradores
antes del segundo relevo. Delicados pasos
sobre partes con la grieta congelada manteniendo
la verticalidad de la vía, me depositaron
en una pequeña repisa. Una hora mas
tarde estaba instalado el descuelgue a prueba
de bombas y la sonrisa de mi compañero,
al llegar el abrazo, confirmaban un largo
muy bonito Mientras transcurre la vía,
vemos como otras cordadas anteriores han
dejado restos de sus intentos por evitar
los cruxs en la vía, clavos oxidados
a la derecha del primer largo, alguna chapa
a la izquierda de nosotros en el segundo,
y cintas al final del tercer largo a la
izquierda, nos hacían pensar que
los anteriores escaladores eran mas inteligentes
que nosotros.
Tozudamente sugerimos ingresar por el diedro
que nos seguía mirando desde arriba
y que parecía, tras unos techos,
seguir haciéndolo, invitándonos
al tercer largo. Me animó y le pido
a Coqui me deje seguir con ese diedro perfecto.
Esa es para ti Nolo! y antes que mi partner
terminara de decir: “Vaya!!”
Ya me encontraba con los ajustes del caso.
Antes de los primeros techitos, habían
tramos de hasta 6 metros de grieta congelada,
imposible asegurar, con los ganchos y estribos
“aceitados” intentábamos
la escalada en libre con el paracaídas
de emergencia. Una salida de techo agarrado
a una enorme laja expanding, le ponía
sabor al tercer largo que ya venia demasiado
sazonado, donde al final terminaba con un
pequeño tramo de tercer grado que
permitió colocar el relevo. Mientras
me autoaseguro con movimientos casi automáticos,
miro hacia arriba y veo: una fisura vertical
los primeros metros que luego extraploma
hasta donde ven mis ojos. Como si fuese
una enorme roca ovalada partida por el medio,
me dio una sensación de felicidad
el saber que no era para mí…
Asu!! Que Mutancia!! Dice Coqui mientras
prueba un Friend a la salida de la fisura
vertical, antes de encaramarse al bloque
desplomado. Siento el ajuste en el clásico
momento de tensión, Coqui no necesita
decirme que esos friends entraron mal y
muy lejos… avanza, hasta que no lo
veo, doy cuerda hasta que escucho: “Autoasegurado!”
uffff, me puse a saltar de alegría,
levante las cosas y limpié el cuarto
largo. Hermoso, clásico, con un final
de vía totalmente vertical, una repisa
magnifica y dos chapas que le dan al rappel
el nivel de placentero; tras el cuarto y
posiblemente más lindo largo de esta
vía.
Hacia arriba se veía un largo corto
(¿?), de tercer grado aprox. sobre
roca descompuesta, que llevaba a la cima
de la montaña luego de un largo de
escalada en hielo.
La vía terminaba su verticalidad
a casi 220 metros del suelo. Estábamos
parados en la repisa del cuarto largo, bebiendo
agua, disfrutando de la paz y el silencio
que acompañan estos momentos, contemplando
el atardecer, alimentándonos de esa
sensación, el mundo con esos tonos
naranjas y azules… placer para el
alma...
Esos días, vivimos una escalada diferente.
Vivimos la sustancia del buen trabajo de
cordada.
La “Directa Monodedo” mas que
una vía en si, es el goce mismo de
escalar.
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