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NUEVA VIA EN EL HUAMASHRAJU - CORDILLERA BLANCA - 2005
 

 




En corto tiempo, junto con Coqui Gálvez, habíamos resuelto intentar escalar la Pared Noroeste del Huamasraju. Habiendo coincidido en fotos y versiones sobre rutas anteriores, dijimos: YA ESTA!… buenas paredes, posibilidad de abrir una ruta, Huaraz? Excelente excusa!
Buscamos el tiempo necesario para tal empresa y pudimos experimentar la escalada en granito andino, por las líneas de una “ruta” que con firmeza se erguía en perfecta vertical… un manjar de cuidado.

Obviamente, todo este proceso no fue mayor a un mes… desde la concepción de la idea hasta la vuelta a casa. Fueron 4 largos (largos) “La Directa Monodedo” 6b/6b+, el placer de vivir en contacto vertical y experimentar una escalada en equipo de gran calidad.

La ciudad de Huaraz brilla lejana la primera noche mientras la oscuridad nos hacía acelerar la instalación del campamento base. Un par de Burros y un renegón arriero nos ayudaron a llegar a dicho punto. A comer algo y a dormir... y en mi caso: a roncar!

No tan temprano como lo planificado, estábamos listos para inspeccionar las posibilidades. Cuerdas y equipo completo en el morral, algo de comida y unos buenas decenas de minutos para llegar a la base de la pared, casi dos horas caminando a 4.300 msnm aproximadamente, a “buen ritmo” fueron suficientes (recomendamos acampar en la laguna mas próxima a la pared, la caminata se acorta). Acercarnos a la base de “la vía mas obvia” nos llevo a sortear lo poco que queda del glaciar… una pena, pero muy expuesto si uno se resbala... Coqui a la cabeza en el corto tramo de trepada mixta hizo que todo pareciera más fácil (a mis ojos al menos). Arriba de nuestras cabezas, empezaba una fisura totalmente vertical que a los 25 o 30 metros se ponía “levemente” ciega.

No puede ser por otro lado!! Dijo Coqui y “mismo” Equeko Yosemitico, ascendía la vertical fisura que le depararía muchos problemas para la parte ciega y un “Run Out” extremo hasta el primer relevo que se levantaba a 49 metros de mi posición de seguro, en la base de la pared. Empezando por los micro “Friends” hasta los minúsculos “Nuts”, en orden descendente, iban salvando el factor psicológico en esta parte ciega tan expuesta, que tras superar un pequeño techo, se llegaba al esperado descanso salvador, de esos que uno no quiere resbalarse, con la cara pegada en la pared y los brazos colgados recuperándonos del miedo.

Hacia arriba a unos 12 m aproximadamente, se veía un buen balcón donde establecer el primer relevo; para forzar en libre los pocos metros que quedan, nada mejor que una buena y estratégica “chapa” (demasiado “regalo a la suerte” si falla el intento!) así que los “ganchos” empezaron a presionarse mientras Coqui colocaba la primera y única en toda la vía. Sentir la seguridad que brinda ese pequeño elemento cuando tras de sí deja vuelos de 20 metros, le devuelve el alma al cuerpo y nos da la energía necesaria para llegar al relevo soñado sin problemas mayores.

El segundo Largo nos miraba pequeños en la repisa mientras me colocaba el instrumental según milenario orden. Diedro vertical, recto, de cuidado, 49 metros, un largo “clásico”, disfrute total donde la preocupación principal es no quedarse sin empotradores antes del segundo relevo. Delicados pasos sobre partes con la grieta congelada manteniendo la verticalidad de la vía, me depositaron en una pequeña repisa. Una hora mas tarde estaba instalado el descuelgue a prueba de bombas y la sonrisa de mi compañero, al llegar el abrazo, confirmaban un largo muy bonito Mientras transcurre la vía, vemos como otras cordadas anteriores han dejado restos de sus intentos por evitar los cruxs en la vía, clavos oxidados a la derecha del primer largo, alguna chapa a la izquierda de nosotros en el segundo, y cintas al final del tercer largo a la izquierda, nos hacían pensar que los anteriores escaladores eran mas inteligentes que nosotros.

Tozudamente sugerimos ingresar por el diedro que nos seguía mirando desde arriba y que parecía, tras unos techos, seguir haciéndolo, invitándonos al tercer largo. Me animó y le pido a Coqui me deje seguir con ese diedro perfecto.
Esa es para ti Nolo! y antes que mi partner terminara de decir: “Vaya!!” Ya me encontraba con los ajustes del caso.

Antes de los primeros techitos, habían tramos de hasta 6 metros de grieta congelada, imposible asegurar, con los ganchos y estribos “aceitados” intentábamos la escalada en libre con el paracaídas de emergencia. Una salida de techo agarrado a una enorme laja expanding, le ponía sabor al tercer largo que ya venia demasiado sazonado, donde al final terminaba con un pequeño tramo de tercer grado que permitió colocar el relevo. Mientras me autoaseguro con movimientos casi automáticos, miro hacia arriba y veo: una fisura vertical los primeros metros que luego extraploma hasta donde ven mis ojos. Como si fuese una enorme roca ovalada partida por el medio, me dio una sensación de felicidad el saber que no era para mí…

Asu!! Que Mutancia!! Dice Coqui mientras prueba un Friend a la salida de la fisura vertical, antes de encaramarse al bloque desplomado. Siento el ajuste en el clásico momento de tensión, Coqui no necesita decirme que esos friends entraron mal y muy lejos… avanza, hasta que no lo veo, doy cuerda hasta que escucho: “Autoasegurado!” uffff, me puse a saltar de alegría, levante las cosas y limpié el cuarto largo. Hermoso, clásico, con un final de vía totalmente vertical, una repisa magnifica y dos chapas que le dan al rappel el nivel de placentero; tras el cuarto y posiblemente más lindo largo de esta vía.

Hacia arriba se veía un largo corto (¿?), de tercer grado aprox. sobre roca descompuesta, que llevaba a la cima de la montaña luego de un largo de escalada en hielo.

La vía terminaba su verticalidad a casi 220 metros del suelo. Estábamos parados en la repisa del cuarto largo, bebiendo agua, disfrutando de la paz y el silencio que acompañan estos momentos, contemplando el atardecer, alimentándonos de esa sensación, el mundo con esos tonos naranjas y azules… placer para el alma...

Esos días, vivimos una escalada diferente.
Vivimos la sustancia del buen trabajo de cordada.
La “Directa Monodedo” mas que una vía en si, es el goce mismo de escalar.




 


 
Fuente : Manolo Urquizo
www.monodedo.com
     
   
 
   
 
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