|
Aunque la zona de Ticlio ha perdido todo
el atractivo que una ves tuvo, ya que sus
montañas han perdido toda su capa
glaciar, lo mismo que el paisaje todo su
encanto, debido a la acción minera
que prolifera en la zona, aun encontramos
rinconcitos que nos impresionan por sus
colores y belleza y por la tranquilidad
que hay en estos parajes aislados de todo.
La laguna de Yuraccocha y otras en sus cercanías
se mantienen como pequeñas islas,
donde la gama de colores y formas nos asombran
y donde las aves aun se detienen a nadar
en sus aguas.
Bajándonos en el aparcamiento de
Ticlio seguimos un camino que se inicia
detrás de los restaurantes que hay
al pie de la carretera. Después de
recorrer un par de kilómetros por
un camino bastante ancho y marcado nos encontramos
entre el cerro Tictimachay y el Anticona
pudiendo ver desde allí una pequeña
laguna de intenso azul cielo, esta laguna
no posee nombre alguno, la laguna de Yuraccocha
aun no es visible ya que se encuentra en
una depresiòn que la oculta a la
vista.
El terreno es de suaves pendientes, las
lagunas se encuentran rodeadas por una escasa
vegetación, las paredes rocosas a
nuestra derecha ahora se muestran desnudas
y carentes del hielo que antes las recubrìa,
en muchos sitios grandes bloques de roca
se han desprendido, pero como negándose
a desaparecer encontramos en pequeños
rincones restos de la masa glaciar que hasta
unos años cubrió toda esta
zona. Descendiendo un kilómetro llegamos
a la laguna de Yuraccocha donde en sus cristalinas
aguas y alrededores bulle la vida silvestre,
donde la tranquilidad, el aire puro y un
paisaje increíble nos recibe, y nos
invita a un alto para contemplar todo aquello.
Es una caminata fácil y se puede
realizar en un día, sorprendiendo
al visitante lo cerca que se encuentra y
lo escondido que esta.
|