El Río Cañete nace en lo mas
profundo de la cordillera de Yauyos al pie
del nevado Ticlla él mas alto de
la región Lima con 5897metros, esta
es una cordillera de gran belleza y que
no es muy visitada. Llevando todo lo necesario
emprendimos el viaje saliendo por la noche,
éramos un grupo bastante numeroso,
nos dirigimos por la carretera Central pasando
por lugares conocidos para la
mayoría. Dejamos atrás al
centro minero de La Oroya y con las primeras
luces del día cruzamos el río
Mantaro por el puente de Pachacayo. El Bus
avanzo por un camino afirmado que va paralelo
al río Cochas, y conforme avanzábamos
nos acercábamos a la cordillera del
Pariacaca, pasando muy cerca de ella.
Pasamos el abra Portachuelo desde donde
se aprecian las enormes montañas
nevadas como el Tunsho y el Pariacaca. El
camino desciende y rápidamente perdíamos
altura, pasamos por la hermosa laguna de
Paucarcocha y poco después llegamos
al poblado de Tanta, esta pequeña
y pintoresca localidad esta enclavada en
medio de la cordillera de Pariacaca y Yauyos,
aquí alquilamos burros para transportar
nuestras mochilas y hacer la caminata mas
cómoda,
el camino es casi plano y la única
dificultad es la distancia. Acampamos cerca
de la laguna de Piscococha que es de gran
tamaño y esta rodeada por los nevados
de Jatunpauca y Uman cuyos deshielos alimentan
primero una serie de pequeñas lagunitas
en las alturas, el paisaje es simplemente
increíble.
Establecimos el campamento en una pequeña
depresión, el atardecer se presentó
espectacular, los rayos solares que van
cambiando conforme llega la tarde pintaban
de increíbles colores los nevados
que se veían a lo lejos.
Al día siguiente aunque amaneció
muy temprano y los rayos solares iluminaban
nuestras carpas el frío era bastante
intenso pudiendo ver que incluso sobre la
laguna se había formado una capa
de hielo, pero conforme pasaba los minutos
el sol empezaba a calentar el ambiente.
Usamos el campamento como campo base para
poder ir de un lugar a otro con solo una
pequeña mochila de esta manera muy
temprano nos dirigimos a la laguna de Ticllacocha
lugar donde nace el río Cañete.
El camino no presentaba mayores dificultades
salvo el intenso calor, pero si agradables
sorpresas, como la vista de la laguna Unca
y el nevado de Cullec que encontramos a
mitad de
camino medio escondida entre las montañas.
Después de una curva muy prolongada
fue apareciendo poco a poco la laguna de
Ticllacocha que aunque era la meta del día
decidimos caminar un par de kilómetros
mas por su ribera para poder ver la imponente
imagen del nevado Ticlla de 5897 mts de
cuyos deshielos nace la laguna, valió
la pena el esfuerzo todos quedamos sorprendidos
por la belleza del lugar, descansamos un
poco y emprendimos el regreso, llegamos
al campamento ya al oscurecer la caminata
había sido bastante larga mas de
22 kilómetros.
Aunque no corrió viento fue la noche
mas fría que pasamos, amaneciendo
muy temprano como suele ser en la sierra
durante los meses de junio a agosto.
Este tercer día emprendimos la caminata
en dirección a los nevados de Uman,
recorriendo toda la ribera de la laguna
Piscococha, lo que nos permitió descubrir
pequeñas caletas escondidas y hermosas
playas, todo esto en un marco de enormes
montañas nevadas.
El Jatunpauca, y su enorme mole de hielo
brillaba bajo el sol, la increíble
pared de roca salpicado de trozos de hielo
del Cerro Sepultura se mantenían
a la vista durante todo el camino, dejando
atrás a la laguna ascendimos por
una estrecha y bonita quebrada entre los
nevados de Uman y Altarniyoc, aunque estábamos
a gran altura sobre la superficie se mantenía
un manto verde aun cuando a los lados en
las paredes de la quebrada grandes formaciones
de hielo descendían desde el glaciar
metros mas arriba.
El regreso con las últimas luces
del día haciendo brillar la superficie
de la laguna y dándonos un espectáculo
de colores en los nevados fue inolvidable
y nos hizo olvidar el cansancio del día.
El último día muy temprano
levantamos el campamento, esperamos a los
burros que llevarían nuestras mochilas
y que nunca aparecieron, en su lugar llegaron
llamas de gran tamaño que le dieron
un
toque diferente al grupo en el retorno al
pueblo de Tanta en donde almorzamos truchas.
El regreso lo hicimos por otro lado pasando
por las lagunas Piticochas y viendo la increíble
cara sur de los nevados Pariacaca en la
cordillera del mismo nombre, lo mismo que
el Collquepucro Vicuñita y otros
mas, como también las lagunas de
Suyoc y Totoral las últimas luces
del día nos permitieron ver la represa
de Yuracmayo y su enorme espejo de agua,
el camino se unía después
con la carretera central y de allí
a la ciudad de Lima.
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